CONOCIENDO
LA IGLESIA
EPISCOPAL
Y LA COMUNIÓN
ANGLICANA
La Iglesia Episcopal (Anglicana) es una parte de la
Iglesia Cristiana y como tal ha tenido una existencia continua, ininterrumpida
desde la fundación de la iglesia.
Forma parte de la Comunión Anglicana Mundial, la cuál
es una de las mas grandes ramas de la Iglesia, Una,
Santa, Católica y Apostólica. La Comunión Anglicana cuenta en la actualidad con
más de 80 millones de miembros.
Es también una iglesia reformada. Esto se debe a que
durante el siglo XVI, cuando la Iglesia de Inglaterra se separó de la autoridad
del Obispo de Roma, se realizaron varias reformas, tales como: Volver a las
Sagradas Escrituras como regla de fe, hacer los oficios de culto en el idioma
del pueblo, poner fin a los abusos surgidos durante la Edad Media y abolir el
celibato obligatorio.
Ya para el año 200, ésta se había extendido más allá
de los confines del Imperio Romano. En el Concilio de Aries, celebrado en el
año 314, estaban presentes tres obispos Británicos. Las Comunidades Celtas en
las islas Británicas con sus famosos monasterios fueron fundados
por misioneros pre-romanos.
Luego de la invasión de los Bárbaros - Anglo sajones -
estas comunidades celtas que sobrevivieron se unieron con San Agustín de Cantórbery, el cuál fue obispo misionero enviado desde la
Iglesia de Roma. Así continuó la evangelización de Inglaterra hasta formar una
Iglesia nacional. Esta Iglesia dividida e íntegra ha llegado hasta hoy.
No. Bajo el reinado de Enrique VUI, la libertad de la
iglesia en Inglaterra se reivindicó frente a los mandatos del Papa, luego de un
largo periodo de protesta y agitación en contra de lo que era considerado la
injustificada usurpación de la autoridad papal. El deseo de Enrique VIII de
anular su matrimonio, algo concedido por el Papa en otras situaciones, fue la
ocasión propicia y no la causa de la independencia de la Iglesia de Inglaterra.
Las causa fueron las excesivas pretensiones del poder
papal sobre la Iglesia, el gobierno y el pueblo de Inglaterra. Desafortunadamente,
en muchos contextos cometen el error de relacionar ocasión y causa.
Si, la Iglesia Episcopal es católica porque conserva y
profesa los antiguos Credos y Sacramentos. La fe que enseña la Iglesia
Episcopal no es otra que la fe católica. Ni más ni menos. Todas las enseñanzas
son de la Iglesia primitiva e indivisa.
La fe católica como la enseñamos los episcopales tiene
que ajustarse a tres criterios: las Sagradas Escrituras, la Tradición de la
Iglesia y la Razón, iluminada por la fe.
Las Escrituras contienen la esencia de la fe, hablan
de Dios y revelan su plan de salvación. Por estas conocemos la voluntad de
Dios, hecha carne en Jesucristo.
La Tradición es la comunicación y transmisión de la fe
a través de los siglos. Nos ayuda a interpretar las Sagradas Escrituras para
nuestra época, ya que nos revela el desarrollo y la práctica de la Iglesia a
través de los siglos bajo la guía del Espíritu Santo. Esta mantiene viva
nuestra fe y la fortalece.
La razón, iluminada por la fe nos ayuda a entender y
aplicar en situaciones específicas la doctrina y práctica de la Iglesia. La
Iglesia Episcopal fomenta en sus fieles el uso de la razón para explorar y
comprender las obras de Dios y para tomar decisiones moralmente responsables.
También conocidas como las Escrituras, están
compuestas de los Libros del Antiguo y Nuevo Testamento y los Libros Deuterocanónicos.
El Antiguo Testamento y los Libros Deuterocanónicos
fueron escritos por el pueblo de Israel bajo la inspiración del Espíritu Santo
y muestra a Dios actuando en la naturaleza y en la historia.
Los Libros del Nuevo Testamento fueron escritos por la
iglesia bajo la inspiración del Espíritu Santo para dar a conocer la vida y
enseñanza de Jesús y proclamar las buenas noticias del Reino a todos los
pueblos.
Se le llama la palabra de Dios, porque El inspiró sus
autores humanos y todavía nos sigue hablando por medio de ella. Entendemos su
significado con la ayuda del Espíritu Santo. Este interpreta las Escrituras
para que la revelación sea viva para el mundo de hoy.
Hoy en día hay mucha confusión con la palabra
"Católico". Se emplea esa palabra erróneamente para designar una sola
de las ramas de la Iglesia Católica, la que es gobernada por el Obispo de Roma.
Las diferencias básicas que hay entre Anglicanos (Episcopales) y la Iglesia Romana son:
El Dogma de la
inhabilidad Papal (no estamos en contra del Papa pues podríamos aceptar
al Papa como cabeza espiritual de la cristiandad unida).
La doctrina de la Transubstanciación (aunque creemos
en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, no en el cambio del Pan y
Vino).
Los Dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción
de la Virgen (que pueden creerse en la devoción privada, pero no creemos que
sean necesarios para la salvación).
La forma de Gobierno de la Iglesia (en que hay amplia
participación de los miembros a través de Asambleas Diocesanas y Sínodos).
El celibato obligatorio (es decir, el sacerdote puede
elegir si quiere ser célibe o casado, exceptuando los religiosos y religiosas
quienes hacen votos de castidad dentro del cual se incluye el celibato).
Sí. El Libro de Oración Común, centro de unidad
de los Anglicanos, provee celebraciones a la Bendita
Virgen María y a los Santos mayores (de los tiempos Apostólicos) y
menores (de todas las épocas). Todas las oraciones se hacen a Dios en
memoria del santo(a), para que nos ayude a imitar sus virtudes, ellos son modelos
de vida cristiana.
Es el libro que contiene todo el culto sacramental y
la adoración de las horas del día y todos los ritos públicos usados en esta Iglesia.
Contiene además el Catecismo y los Salmos. En el culto se expresa la unidad
anglicana y la fe común. Tiene además, todos los leccionarios dominicales
(Ciclos A, B y C ) y el Oficio Diario los cuales
proveen una lectura sistemática y completa de la Biblia. En el Libro de Oración
Común se expresa el principio anglicano "Lex orandi, lex credendi"
(lo que oramos es lo que creemos).
La Biblia nos asegura que la voluntad de Dios será
cumplida. Todos los efectos del pecado serán borrados y el mundo renovado según
los deseos bondadosos de Dios. Esta visión de armonía y de alegría se
experimenta en varios signos del Reino: Paz, justicia, amor y perdón.
El mayor signo del Reino es la resurrección de Jesucristo,
por la cual reconocemos la victoria de Dios sobre la muerte y el pecado. La
resurrección es la promesa de que todos disfrutaremos del glorioso Reino de
Dios.
Estas están contenidas en el Credo Apostólico usado en
el Bautismo y el Credo Niceno usado en la Eucaristía. Además,
creemos que todo lo necesario para la salvación está revelado a través de la Escrituras.
El Episcopado histórico le da unidad y continuidad a
través de los siglos. Así la unidad de la Iglesia se muestra en el culto,
doctrina y ministerios tal y como estos se encuentran en el Libro de Oración
Común.
Creemos en un solo Dios, el cual se ha revelado como Creador
(Dios Padre), como Redentor (Dios Hijo) y como Santificador (Dios
Espíritu Santo). Esta es la doctrina de la Trinidad la cual los
Credos afirman.
En Jesús vemos la única imagen perfecta de Dios y se
revela la naturaleza de Dios como amor. Jesús, el Cristo, por su obediencia
hasta el sufrimiento y la muerte, se ofreció al Padre íntegramente de una forma
que nosotros nunca hubiésemos podido hacer. Y así nos libró del dominio del
pecado y la muerte y fuimos reconciliados con Dios. La resurrección es el Sí de
Dios a la proclamación de Reinado.
Los sacramentos son los actos externos y visibles
realizados por Jesucristo en su Iglesia para darnos su Gracia. Esta gracia
perdona nuestros pecados, ilumina nuestras mentes, conmueve nuestros corazones,
nos fortalece, nos sana y nos liga más íntimamente a Dios.
Celebramos siete sacramentos. El Bautismo y la
Eucaristía se entienden como los dos sacramentos instituidos por Cristo.
En el Bautismo nos hacemos hijos e hijas de Dios, miembros de la
Iglesia y herederos del Reino de Dios.
La Eucaristía celebra la presencia perpetua de Jesucristo, y recibirnos
la gracia de su vida muerte y resurrección hasta que El vuelva.
En la Confirmación, el bautizado recibe
la fortaleza del Espíritu Santo por medio de la imposición de manos por parte
del Obispo y así asume su ministerio laico dentro de la Iglesia.
En la Ordenación, los llamados al ministerio ordenado se les concede la autoridad y la gracia del Espíritu Santo mediante
la oración e imposición de manos de un obispo.
En la Reconciliación o Confesión (publica o privada ) se recibe de un sacerdote la declaración del
perdón de Dios y la gracia de la absolución de sus pecados.
En el Matrimonio un hombre y una mujer se unen y reciben la gracia y la
bendición de Dios para ayudarlos en su unión.
En la Unción se ungen con óleo o se imponen las manos a un enfermo
para otorgarle gracia para su sanidad fisica, social
y espiritual.
Le llamamos el Sacramento de la
reconciliación. Hay dos tipos: uno general, que se utiliza en la oración
pública de la Iglesia, otro, que se hace en privado frente a un sacerdote, este
ultimo hay que pedirlo cuando se necesita ayuda para librarse de una culpa de
la cual no nos sentimos perdonados. Muchas personas andan muy enfermas del
cuerpo y de la mente y nunca se sana porque la raíz es una culpa.
Los laicos por su Bautismo y Confirmación participan
en el ministerio de la Iglesia, representando a Cristo en el mundo y proclamando
el Evangelio de diversas maneras.
Los obispos son los pastores principales de su
diócesis; velan por la fe, la unidad y la disciplina de la iglesia, administran
la Confirmación y Ordenación de otros cristianos para que continúen el
ministerio de Cristo.
Los sacerdotes o presbíteros representan al obispo a
nivel local, administrando los sacramentos, la bendición y la absolución.
Los diáconos son los servidores de los necesitados.
Ayudan a los obispos y a los sacerdotes en la proclamación del Evangelio y en
la administración de los sacramentos.
Porque es el día señalado por la iglesia desde los
comienzos para celebrar la Resurrección de Cristo. En la Iglesia nos reunimos
para escuchar su Palabra, participar de su cuerpo y de su sangre, estudiar sus
designios, reconocer su santidad, promover la hermandad, la paz, el amor, la
igualdad, la libertad y la justicia.
La salvación es un don gratuito que Dios da a la
humanidad por misericordia; la cuál obtenemos por nuestra fe en Cristo. La fe
va acompañada de buenas obras. La salvación es el comienzo de una vida de
acuerdo a la voluntad de Dios. La vida eterna es una nueva existencia en la que
somos unidos con todo el pueblo de Dios, en el gozo de conocer y amar
plenamente a Dios y amarnos unos a otros.
Se recogen como una constancia de nuestra gratitud
para con Dios. También demuestra nuestra fidelidad y compromiso de ayudar a
sufragar los gastos que conlleva el trabajo de la Iglesia, y esta depende de la
generosidad de sus feligreses para el apoyo financiero de su misión.
Se puede rezar como práctica devocional personal o
privada, mas no es parte del culto oficial de la Iglesia.
El matrimonio se realiza con intención para toda la
vida; pero sabemos que en un matrimonio donde ha desaparecido por completo el
amor y la fidelidad que los unió, ya no existe. Para la inmensa mayoría el
proceso del divorcio es muy riesgoso y doloroso, la relación original está
deformada y ahora es destructivo. Perder un(a) esposo(a) es como perder
algo de uno mismo. Es un trauma profundo y violento que toma años en sanar y
hay un sentido de vulnerabilidad debido al sentido de fracaso que se siente.
Los efectos en los hijos deben de ser considerados con mucha seriedad. La
decisión la toma la pareja. Una vez hecha, le toca a la comunidad de la Iglesia
dar a las personas divorciadas el amor, el cuidado y el apoyo que les permita
superar su crisis y comenzar una vida nueva.
Sí, creemos que es una responsabilidad moral de
los esposos. Esto conlleva a decidir: cuántos y cuándo. Un buen matrimonio
planificado provee un contexto de amor, confianza y estabilidad para permitir
que los hijos crezcan saludables y responsables.
Cada episcopal tratará de formar su vida según el
modelo de la madurez de Cristo, luchando por la paz y justicia entre todos,
respetando la dignidad de todo ser humano. Se reunirá con la Iglesia para el
culto comunitario y trabajará y ofrendará para la extensión del reino de Dios.
El diezmo (la décima parte de nuestros ingresos) es la ofrenda normativa y se
espera que cada miembro lo acepte como practica o meta.
Elaborado por: La Iglesia Episcopal Puertorriqueña
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de la Diócesis de
los Ángeles
Oficina de Ministerios Multiculturales